Reuniones Científicas en el MARQ

EN LOS CONFINES DE LA ORDEN EL PROYECTO DE INTERVENCIÓN, CONSERVACIÓN Y MUSEALIZACIÓN DEL CASTELL DE PERPUTXENT (L’ORXA, ALICANTE)

Castell de Perputxent

AUTORES:

José Luis Menéndez Fueyo – Rafael Pérez Jiménez – Joaquín Pina Mira – Fernando Vilaplana Vilaplana – Adela Sánchez Lardiés – Beatriz Revert Cuesta

  Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) – Área de Arquitectura. Diputación de Alicante

El presente documento pretende comunicar las directrices generales del proyecto de intervención, conservación y musealización de la fortaleza de Perputxent (L’Orxa, Alicante), que la Diputación Provincial ha iniciado recientemente en este castillo, ubicado en el extremo meridional del territorio de la Orden de Montesa. 

Una fortaleza en los confines de la Orden

A los pies de la solana de la sierra del Benicadell, en la margen izquierda del río Serpis y a menos de un kilómetro de la población de L’Orxa, se yerguen los restos de esta imponente fortificación de planta poligonal con una superficie aproximada de 4.000 m2. Se accede al interior a partir de un largo antemural ubicado en el frente Sur y Este, construido con fábrica de tapial de grandes dimensiones, presentando varias aspilleras con deriva interna y lanceras de sección oblicua a lo largo de su recorrido, lo que permitía hostigar al atacante desde la liza. Para traspasar el antemural, se dispone un acceso en recodo en el frente sur, defendido por un cubo en saliente. El acceso desemboca en la barbacana a través de otro lienzo de muralla construido con la misma fábrica que el anterior. De este punto, se accede a otra apertura defendida por un torreón con aspilleras que da pie a la entrada al albacar interno de la fortificación. Este segundo lienzo está construido también con fábrica de tapial y es defendido por aspilleras y una muralla con torres en cremallera y cubos de planta rectangular en saliente, dispuestos de manera rectilínea y a intervalos proporcionales. El recinto, además, presenta una tercera entrada, ubicada en la torre más occidental, a la que habitualmente se ha llamado torre de homenaje, y que está formado por un arco ojival de ladrillo de clara cronología cristiana. Acceder a esta puerta obligaría a los atacantes a realizar un largo recorrido por una estrecha barbacana plagada de aspilleras hasta alcanzar dicho acceso. 

En su interior, se distinguen dos partes: en primer lugar, el área oriental, identificado como el antiguo albacar, tratándose de una amplia extensión de terreno aterrazado en varios niveles, en el que encontramos los restos de un gran aljibe cubierto con bóveda de cañón y abundantes huellas de estancias y habitaciones correspondientes al momento de ocupación almohade de la fortificación. En segundo lugar, encontramos el área occidental, dominada por una gran domus o edificio palatino, de planta ligeramente triangular organizada a través de un patio central, que está delimitado por tres torres de planta cuadrangular y tres plantas en altura. 

Debido a su excelente estado de conservación, destaca entre ellas una torre que presenta un alzado aproximado de 20 metros, que fue recrecida en una operación de gran reforma de la configuración inicial del castillo (tal como puede observarse en las huellas dejadas en sus muros por su primer almenado), cuya planta baja se encuentra dividida en dos pequeñas habitaciones de las cuales parecen arrancar sendas bóvedas de cañón de medio punto, que sustentarían el suelo de la primera planta. En esta torre se encuentran algunas interesantes trazas grafiadas en dos de sus paramentos, que muestran replanteos de plantillas, con toda probabilidad para la fabricación de cimbras empleadas en la construcción de arcos o bóvedas.

Los estudios arqueológicos realizados hasta la fecha confirman que los restos más antiguos corresponden al īsn islámico de Barbuyan (Borbuchen en lengua cristiana, del que deriva nuestro Perputxent actual), que aparece mencionado en el texto del Pacto de Alcalá o del Pouet, firmado el 16 de Abril de 1244 -ratificado en la versión en árabe el 14 de Abril de 1245- entre ciertas fortificaciones alzadas en rebeldía bajo el mando del wazīr Abu ‘Abd Allāh Muammad ben Hudayl –más conocido como al-Azraq- y el infante Don Alfonso, hijo del rey Jaime I. 

En las cláusulas de rendición se estipulaban las poblaciones y fortificaciones que el caudillo musulmán entregaba a la Corona de Aragón. En las mismas, y utilizando la transcripción procedente de la copia árabe, se cita como: “El citado rey excelso [y al-Azraq] acuerdan la paz por tres años, a partir de la fecha que se menciona al final del privilegio, a condición de que tenga sus efectos y su servidumbre en sus castillos y a que el citado wazîr entregue al mencionado rey excelso dos castillos, los cuales le entrega ahora, que son Pop (Bûb) y Tárbena (Tarbana) permaneciendo el resto de los castillos que son Castell (Qastal), Cheroles (Yarûlas), Margarida (Margalîta), Alcalá (al-Qal’a), Perputxent (Barbuyân) y Gallinera (Galinayra) en poder del citado wazîr hasta que se cumplan tres años”.

Entregado en el año 1245 a los aragoneses, el castillo es nuevamente recuperado entre los años 1248-1258 en una primera revuelta dirigida por el belicoso caudillo montañés. Tras la derrota de éste, el castillo aparece bajo control real en 1259, custodiado por Guillem de Plana, alcalde del castillo por el que recibía 2.377 sueldos más rentas del termino castral. Un año más tarde, en 1260, el castillo abandona su condición de villa de realengo y es cedido a noble aragonés D. Gil Garcés de Azagra, a cambio del Castillo de Planes. Fue Garcés de Azagra quien se estableció como primer señor del señorío de Perputxent hasta el año 1273, dividiendo las heredades en 58 términos tal y como establece la Carta Puebla del año 1285 (Bazzana, Guichard, Segura, 1982: 449-465; Guinot Rodríguez, 1986: 99-118; Azuar Ruiz, 1995: 69). 

Posteriormente, y después de sucesivas disputas territoriales de Garcés de Azagra con los señores vecinos, el castillo y villa es sacado a subasta por expreso de su señor a su muerte, con la intención de sanear cuentas y no dejar a sus descendientes un pozo de deudas. Su comprador y nuevo dueño fue Ramón de Ruisec – Raymundus de Rivo Sicco en la documentación-, por el que pagó la elevada suma de 70.000 sueldos recibiendo una amplia nómina de propiedades que aparecen detalladas en el documento de venta en el que se precisa con exactitud que el nuevo señor adquiere el castrum junto con las casas –domibus-, el área palatina –palaciis-, sus torres muros, fortalezas barbacanas y fosos –turribus, muris, fortitudinibus, barbacanis, valiis-. 

Casi un mes después de la puja, el por entonces alcalde del castillo, Joan Monzó, hizo entrega de la propiedad a su nuevo dueño, quien acrecentó el territorio castral con las alquerías de Almarayen -Castillo de la Barçella?- y Beniarrés, por otros 70.000 sueldos dados a su propietaria y vecina, Dª Teresa Gil de Vidaure, señora del castillo de Planes y Travadell. 

Dos años más tarde, en 1275, estalla la segunda revuelta mudéjar, aunque no hay gran alteración en el territorio de Perputxent hasta el 1276, el castillo es traspasado a otro noble, Arnau de Romaní, a cambio del señorío de Ribarrotja. Diez años más tarde, en 1285, el hijo de Arnau de Romaní concede la Carta Puebla a los musulmanes que habitaban las alquerías de Lorcha y Alquinència. Por aquellas fechas, decide ingresar en la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén en Valencia, donando todas sus propiedades a la Orden Militar como voto de pobreza y obediencia, aunque por Perputxent obtuvo 30.000 sueldos ya que fue vendido a la Orden.

A partir de este momento el castillo pasa a convertirse en plaza militar y sede de la Orden, hasta que el 1317-1319 es traspasado a la reciente y constituida Orden de Montesa, por mandato real del rey Jaime II de Aragón y ratificado por el Gran Maestre de la Orden, Fray Arnau de Soler el 7 de Abril de 1321. A partir de este momento y hasta su abandono cuando la Orden entra en crisis, el castillo se convierte en la sede más meridional de la Orden en el Reino de Valencia, siendo cabeza y enseña de Montesa a partir de ese momento. Bajo el dominio de las Órdenes militares del Hospital y Montesa el castillo fue objeto de una gran transformación que lo llevó a la actual configuración, dotándole de área palatina, siendo abandonado en el siglo XV, según apuntan todos los datos documentales. 

Tras su abandono, el castillo de Perputxent entraría en un largo proceso de degradación.  Arruinadas las estructuras por diversas causas y sometido con toda probabilidad a sistemáticos expolios de materiales aprovechables, el último uso documentado fué el agrario. Las superficies interiores del castillo fueron aprovechadas para explotación agrícola en algunos momentos, realizando abancalamientos con los propios materiales de sus muros para la plantación de olivos, almendros y granados.

Un incendio consumió el arbolado y matorrales, provocando también daños en las estructuras cercanas. Posteriormente al abandono agrícola, tras el incendio, retoños de aquellos ejemplares y multitud de especies vegetales autóctonas fueron colonizando de forma extensiva e invasiva todo el recinto, echando sus raíces en los elementos constructivos y espacios interiores del castillo.

El castillo de Perputxent ha sido propiedad particular hasta noviembre del año 2009, cuando pasa a ser una propiedad pública de la Diputación Provincial de Alicante por compra, con objeto de iniciar los procedimientos necesarios para su recuperación y puesta en valor. Desde entonces y atendiendo al deber de conservación que recae sobre el propietario de un Bien, la Institución provincial, a través del Área de Arquitectura en colaboración con el Museo Arqueológico (MARQ), ha gestionado y financiado una serie de trabajos dirigidos a la preservación del máximo de las estructuras del castillo, al conocimiento de su arquitectura y de su estado de conservación, con el objetivo de iniciar lo antes posible las fases futuras de estabilización de sus construcciones, las intervenciones arqueológicas necesarias y las actuaciones de restauración que permitan los sucesivos trabajos de musealización del complejo fortificado, con vistas a su uso como uno de los emblemas patrimoniales y turísticos de la comarca de El Comtat y de la Comunidad Valenciana.

Protección Legal

El castillo de Perputxent ha estado protegido legalmente, en teoría, desde 1949 por su carácter de fortaleza, y actualmente por la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano de 1998. En marzo de 1999 fue incoado expediente de declaración genérica de Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento.